Resiliencia

La resiliencia es la capacidad de reaccionar ante las crisis, ya sean catástrofes relacionadas con el clima, como inundaciones y sequías, o amenazas para la seguridad. Los entes locales y regionales están a la vanguardia de la gestión de las grandes transiciones y los efectos de las crisis. Hay que reforzar su papel para que puedan abordar adecuadamente retos en ámbitos como la seguridad energética y alimentaria, la gestión de los recursos hídricos o la acción por el clima.

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Iniciativas

Cambio climático

La creciente exposición de las ciudades y regiones de la UE a las consecuencias del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación medioambiental suscita una gran preocupación y requiere mayor atención y recursos financieros para la prevención y la adaptación. Con el fin de lograr el objetivo de neutralidad climática de la UE para 2050, es preciso fijar un objetivo jurídicamente vinculante de reducción en un 90 % de las emisiones de CO2 antes de 2040, así como emprender esfuerzos ambiciosos y realistas que empoderen a las ciudades y regiones, tal como expone el marco del Pacto Verde.

Resiliencia hídrica

La resiliencia hídrica es un reto mundial de primer orden, de vital importancia para la competitividad de la UE y fundamental para lograr la adaptación al cambio climático, proteger la biodiversidad, reducir la contaminación, garantizar la seguridad alimentaria y reforzar la economía circular y la salud pública. Por lo tanto, debe integrarse en todas las demás políticas pertinentes de la UE.

Energía limpia, segura y asequible

Una transición energética local eficiente, económicamente sostenible, limpia y justa es fundamental para reducir las dependencias estratégicas y compaginar los objetivos medioambientales con la competitividad. Es imperativo promover la microproducción de energía y los sistemas energéticos descentralizados y renovables. La culminación de la Unión de la Energía, dotada de un mercado plenamente integrado e interconectado a lo largo y ancho del territorio de la UE, será esencial para reforzar la seguridad energética de la UE y mantener unos precios de la energía asequibles.

Cooperación transfronteriza

La circulación de personas y mercancías a través de las fronteras es uno de los mejores ejemplos del valor añadido europeo. Es preciso reconocer la cooperación territorial europea como una prioridad y reforzarla en el presupuesto de la UE. 

La Plataforma Transfronteriza Europea reúne a agentes de la cooperación transfronteriza y aboga por nuevos planteamientos y soluciones políticas.

Sanidad

La disminución del personal sanitario, los problemas de suministro de medicamentos esenciales, las desigualdades sanitarias y el aumento de casos de enfermedades crónicas y problemas de salud mental plantean retos importantes. El establecimiento y la puesta en marcha de la Unión Europea de la Salud debe abordarlos para garantizar la resiliencia de la sociedad y la autonomía estratégica.

Agricultura

Las zonas rurales no deben quedarse rezagadas. Una política agrícola común (PAC) sólida será esencial para aumentar la resiliencia, la sostenibilidad, la competitividad y la soberanía y seguridad alimentarias de la Unión, así como para mejorar la protección de sus agricultores.  Cabe asignar un papel más importante a las regiones y recursos adecuados para abordar los diversos retos a los que se enfrenta el sector agrícola, ayudar a los agricultores que más lo necesitan y apoyar la transición hacia una agricultura sostenible.

Seguridad  

La UE y sus ciudadanos se enfrentan a amenazas cambiantes y multidimensionales. La preparación ante las crisis, ya sea en relación con tensiones geopolíticas o catástrofes naturales, es esencial. Las perspectivas locales y regionales deben reflejarse plenamente en las políticas de la UE para que puedan ser eficaces sobre el terreno.  

El CDR subraya su apoyo inquebrantable a las ciudades y regiones de Ucrania, que se ve reflejado en la Alianza para la Reconstrucción de Ucrania. 

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